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Teología 1

Teología 1

Una introducción

La teología es la investigación del carácter de Dios y las interacciones con nosotros y nuestro mundo, resumiendo y sistematizando lo que podemos conocer tanto a través de la revelación creadora como redentora. El curso proporciona una descripción general de los temas de la revelación, las escrituras, los atributos y el carácter trinitario de Dios, la creación, el mal y la naturaleza de la humanidad, tanto como creada como después de la caída en el pecado. El curso complementario, Teología 2, se enfoca en la persona y obra de Jesús, la naturaleza de la salvación, la iglesia y sus ministerios, el evangelismo y el testimonio social, y nuestra esperanza escatológica. Juntos, estos cursos examinan los temas principales que componen la teología cristiana.

SESIÓN 1 – Introducción a la cosmovisión y la revelación

Idea clave: Todos buscamos significado, y lo expresamos en “visiones del mundo” y “teologías” que resumen nuestros valores y entendimientos; Los cristianos creen que Dios reveló la verdad sobre estas cosas tanto en la creación (revelación general) como en las Escrituras (revelación redentora).

SESIÓN 2 – Entendiendo a Dios

Idea clave: Si bien podemos conocer acerca de Dios a través de la grandeza y el poder de la naturaleza (revelación de la creación), solo se accede al carácter y las iniciativas salvadoras de Dios a través de las escrituras (revelación redentora); Las escrituras son el resultado de la actividad intencional de Dios para preservar un registro escrito de la obra redentora de Dios a través del antiguo Israel, Jesús y la iglesia apostólica.

SESIÓN 3 – Conocer a Dios y, por lo tanto, conocernos mejor a nosotros mismos

Idea clave: así como nunca podremos conocer completamente a otra persona, nunca podremos conocer completamente a Dios; pero las cosas que aprendemos acerca de Dios las llamamos “atributos” del carácter de Dios o aspectos de la persona de Dios. Debido a que compartimos algunos de estos “atributos”, habiendo sido creados por Dios a imagen y semejanza de Dios, los llamamos “comunicables”; Por supuesto, dado que Dios es Dios y nosotros no somos Dios, hay dimensiones en el ser y el carácter de Dios que trascienden nuestras limitaciones, y estas las identificamos como atributos “incomunicables” de Dios.

SESIÓN 4 – Percibiendo la identidad trinitaria de Dios

Idea clave: Quizás lo más asombroso que aprendemos acerca de Dios de la autorrevelación de Dios es que el único Dios creador existe como una comunidad de tres personas, reveladas a nosotros como el Padre, el Hijo y el Espíritu. Nos encontramos con Dios de esta manera a través del desarrollo bíblico de la historia redentora: Israel conoce al Dios único y trascendente; cuando Jesús entra en la sociedad judía, pronto queda claro que también es plenamente Dios; y en Pentecostés, el Espíritu Santo otorga poder de manera única a la iglesia como la presencia viva de Dios. Si bien es difícil explicar esta comprensión de Dios de un Dios / tres Personas, dos analogías de enseñanza (la psicológica y la sociológica) han sido muy útiles.

SESIÓN 5 – La comunidad divina

Idea clave: Si bien el Dios único existe como tres personas que son completamente divinas e iguales en identidad comunitaria, cada persona trinitaria tiene un papel único en la relación divina con la humanidad: el Padre es conocido principalmente como creador y sustentador del universo; el Hijo es conocido principalmente como redentor de la humanidad y Señor de la vida; el Espíritu Santo es conocido principalmente como santificador de los corazones humanos pecadores y sustentador de la comunidad cristiana y el testimonio.

SESIÓN 6 – Esta buena creación

Idea clave: Las historias de la creación en Génesis han sido objeto de mucho debate y discusión. Sin embargo, incluso dentro del mundo bíblico, eran una declaración misional sobre Dios y la naturaleza de la realidad. Por eso es importante comprender la cosmovisión que presentan, a diferencia de otras cosmovisiones de ese tiempo o de la actualidad. Si entendemos la intención de Dios al crear este mundo, comenzamos a apreciar más profundamente nuestro valor como humanos, la profundidad del impacto del mal en nuestro mundo y el gran deseo de Dios de redimir y reconciliar a la humanidad caída.

SESIÓN 7 – ¿De dónde viene el mal?

Idea clave: nadie puede argumentar que el mal no existe. El gran desafío para la religión bíblica es explicar cómo eso puede ser justificado en un mundo creado perfectamente por un Dios bueno y todopoderoso. Si bien podríamos desear más información sobre los orígenes del mal, en cambio, se nos da una historia de redención divina que reconoce la realidad del pecado y la corrupción sin explicar nunca completamente cómo sucedió realmente. Pero el mensaje de la Biblia es claro al decir que el mal es una intrusión, está vinculado a la rebelión contra Dios, ha comprometido de manera devastadora tanto la identidad humana como la historia del mundo, y que Dios ha comenzado un proceso para derrocar su poder y restaurar la justicia en todas partes.

SESIÓN 8 – Guerra Civil en el Universo

Idea clave: el mal es un hecho en nuestro mundo. Se lo ve en varias formas: personificado como “el diablo” o “Satanás” o “el maligno”; activos en la dimensión espiritual de la realidad como demonios y espíritus malignos; dar forma al lado oscuro de la cultura en las fuerzas de la sociedad conocidas como principados y poderes; y expresado individualmente en las acciones pecaminosas y las malas intenciones de cada persona humana. La Tierra se ha convertido en un campo de batalla entre Dios y la bondad, por un lado, y Satanás y el mal, por el otro. Esta guerra trajo a Jesús a nuestro mundo para ganar decisivamente la victoria para el cielo; sin embargo, persisten las escaramuzas y los combates, y la iglesia y los “santos de Dios” continúan defendiendo el bien.

SESIÓN 10 – Corrupción humana

Idea clave: Si bien nuestros primeros padres fueron creados sin pecado, a través de su rebelión contra Dios, la raza humana subsiguiente se ha corrompido y todos nacemos inherentemente pecadores, alienados de la justicia de Dios. Esto significa que no tenemos simplemente momentos de corrupción porque de vez en cuando hacemos cosas malas, sino que hacemos cosas malas con regularidad porque somos criaturas intrínsecamente pecaminosas. Lo que necesitamos no es simplemente la capacidad para nosotros o para otra persona de pagar o ayudarnos a evitar hacer cosas malas, sino más bien una renovación completa de nuestra personalidad, provocada por la redención y la restauración divinas.

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